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Rieju Tango 250

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Probador

Fernando Jiménez.

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Canariasenmoto.com

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¡Probamos la Rieju Tango 250!

Recuerdos de la adolescencia…
Esta moto consigue hacer florecer recuerdos pasados de nuestras primeras motos, que solían ser motos para todos los terrenos, y que nos dieron nuestros primeros momentos de “auténtica libertad”. Es una moto “de las de toda la vida” en la que no se echa en falta nada y tiene potencia suficiente para un uso “civilizado” con el añadido de que te permite salirte de las carreteras habituales e internarte por pistas y tramos abiertos de tierra sin problemas.

La “todocamino” de Rieju equipa monocilíndrico de 4T y 250cc con sorprendente par-motor, de hecho es siempre “pide un cambio más”. Se propone en tres versiones de utilización diferenciadas por llantas y neumáticos: Road, Trail y Off Road. Una moto “a la carta”. Para nuestra prueba hemos utilizado la versión trail que está equipada con unos neumáticos que permiten afrontar con seguridad las salidas off-road.

 

La Tango 250 supone una interesante alternativa para un amplio abanico de usuarios  y de funciones (carretera, rural, segunda residencia, ocio…), es eficaz, fácil y bondadosa de manejo sobre cualquier terreno, resultando sorprendente y muy divertida en el comportamiento off-road.

 

El suave motor de la Tango 250 le da ritmo y alegría a esta singular moto “made in spain”. Suspensiones, llantas y neumáticos, ponen el resto para moverla con libertad. Es una moto muy ágil y polivalente para el día a día en cualquier terreno y circunstancia: ciudad, carretera, caminos y trochas. Además, es ligera, poco más de 100 kilos, económica, limpia (se adapta a la Normativa Euro 3) y se pone a la venta en tres configuraciones diferentes.

 

El motor elegido para propulsar esta Tango 250 está fabricado por la compañía china Loncin, la misma que produce los monocilíndricos de la BMW G650 GS y XCountry. Se trata de un propulsor de corte clásico: OHC, 2 válvulas, de 222,95 cc (65,5×66,2 mm) y 18 CV (a pesar del catalizador y Euro 3) y refrigerado por aire.

 

Dispone de un tacto de gas, desde ralentí, que recuerda las trial. Las respuestas son inmediatas –casi eléctricas– importando poco la velocidad engranada y lo abajo que haya caído el régimen, para disponer de buena tracción a la menor solicitud. Este comportamiento facilita enormemente la conducción fuera de asfalto, incluso permite “trialear por caminos forestales, permitir excursiones montañeras y divertirse.

 

En asfalto, resulta eficaz y agradece ser conducida con “marchas” largas para obtener la máxima eficacia. Con 18 CV no se pueden pedir grandes prestaciones, pero en curvas se defiende muy, pero que muy bien, y es divertida. La velocidad máxima se sitúa en torno a 120 km/h. si bien a partir de los 110km/h hay que tener cuidado con los “flaneos” en curvas de gran apoyo.

 

El bastidor de acero en diseño doble viga perimetral y doble cuna delantera, es holgadamente robusto para la potencia y prestaciones. La geometría de dirección está muy bien resuelta para la polivalencia asfalto-tierra y el reducido radio de giro (1.775 mm) es muy de agradecer en el campo. Las suspensiones se han confiado a Paioli para la horquilla delantera, de 36 mm, y al especialista Ollé para el monoamortiguador posterior. Obtiene evaluación con nota.

 

La frenada también luce bien: disco delantero de 260 mm con pinza radial de dos pistones con latiguillo metálico y disco trasero de 200 mm con pinza de simple pistón. Andan sobrados de potencia para las apuradas al límite de adherencia que permita el firme, además el tacto de ambos trenes es excelente.

 

Ergonómicamente, no es que sea una moto difícil, lo que hay que hacer es buscar la postura más adecuada, en mi caso para ir cómo tenía que sentarme casi sobre el depósito. El panel de instrumentación, digital multifunción, equipa pantalla con dígitos de tamaño razonable para facilitar la lectura. Todo muy sencillo, funcional y… efectivo.

 

Pero vamos a ver como va esta joyita…
Nada más salir del concesionario de Rieju en Las Palmas (Calle Aguadulce) pongo rumbo al Jardín Canario para sacarle fotos pero, sorpresa, al Jardín Canario se puede llegar desde Las Palmas por una pista de tierra (barranco del Guiniguada). Es impresionante la agilidad y el empuje de esta pequeña moto por todo tipo de terrenos. Desde el Jardín Canario rumbo a La Angostura por La Calzada y de allí a Siete Puertas, San Lorenzo, Los Giles y parada en lo alto de la loma desde donde se aprecia toda la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a nuestros pies. Llevo cerca de dos horas sin parar sobre la moto y lo único que hecho en falta es un poco más de “amortiguación” entre el asiento y mi culo.

 

El “pequeño” monocilíndrico no da síntoma de fatiga alguna y saca la moto con una dulzura sorprendente de cualquier situación. Sólo mencionar que el tacto del embrague, sobre todo en marchas cortas, al final del recorrido es algo tosco y ruidoso (me indican en el concesionario, que en las nuevas unidades lo han resuelto con la sustitución de una pieza del embrague).

 

Tras este recorrido “off-road” pongo rumbo al centro de la ciudad para comprobar lo que me suponía: da gusto desplazarse por la ciudad con una moto tan ágil y suave como esta, pasa entre los coches sin problemas y el inacabable ángulo de giro te permite maniobrar con una gran facilidad entre el denso tráfico.

 

Pero no se si será por que la moto me incita a ello o por que “la cabra tira al monte” pongo rumbo a una del las zonas más bellas, y menos conocidas,  de la ciudad, el parque natural del El Cofital situado en el litoral noroeste de La Isleta. La entrada a esta zona es muy delicada, de tierra y con unos socavones y piedras sueltas de aspecto disuasorio (seguro que son las encargadas de proteger el parque de la entrada masiva de visitantes). Una vez pasadas estas “trialeras” tenemos una pista de piedras sueltas de grandes dimensiones y por fin el acceso a una amplia zona abierta donde poder disfrutar libremente de las prestaciones off-road de esta moto. Lo cierto es que hacía tiempo que no me divertía tanto con una moto (añoro mi Puch M-82 de principios de los 80).

 

Cada vez nos compramos motos más sofisticadas, con más prestaciones y más pesadas que nos hacen perder la parte más lúdica del mundo de la moto. Con motos sencillas, y baratas, con esta Rieju Tango 250 tenemos a nuestro alcance un inexplorado mundo incluso dentro de una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria.

 

De vuelta al concesionario voy pensando ¿para que necesito una moto de “y pico mil” con “tropecientos caballos” y que además pesa como un muerto? Tener una experiencia con esta moto te hace plantearte la pregunta de “que es lo que esperas de una moto…” Igual es que hemos perdido la esencia del placer y la libertad de la moto…

 

En resumen: si lo que necesitas es una moto para todos los días, ágil, sencilla y ligera, que te permita salidas al extrarradio de la ciudad y que además puedas usar en salidas al campo… lo tuyo es una Tango 250. No te arrepentirás.

 

Consejo: Cuando la compres, pide la opción del asiento más mullido (la fábrica ya ha puesto solución al dolor de “la parte mas baja de la espalda”)

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